El viaje estuvo muy bien organizado, y pasamos una noche maravillosa y memorable paseando en trineo tirado por renos, dando de comer a los renos e incluso viendo la aurora boreal.
La cena fue muy sabrosa, en un ambiente acogedor en una gran tienda de campaña, y la estrella inesperada fue el sami (no tengo ni idea de cómo se escribe su nombre sami) que nos dio una breve pero fascinante visión de la vida de un pastor de renos sami.
El único punto negativo que quiero señalar es que en el punto de encuentro había varias excursiones que salían al mismo tiempo.
Dicho esto, pasamos una noche estupenda y recomiendo la excursión.
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